El doctor Luis Sánchez ha concluido en su tesis, defendida en las instalaciones de Los Dolores, que “los alumnos con discapacidad visual no necesitan un programa distinto para aprender a tocar el violín” y plantea una nueva metodología basada en señales acústicas e intensificar el trabajo con oído o la memoria muscular 

 

22 Agosto 2017

El investigador defendió su tesis doctoral en el Campus de la UCAM de Cartagena

 

La investigación que este profesor de lenguaje musical ha presentado en el campus cartagenero de la UCAM y que ha dirigido la doctora Práxedes Muñoz Sánchez, ha reunido un compendio de buenas prácticas, recursos y estrategias metodológicas para facilitar la inclusión de los alumnos con discapacidad visual en las enseñanzas elementales y profesionales de la música. Concretamente, el nuevo doctor ha centrado su investigación en la enseñanza del violín, teniendo también en cuenta todas las asignaturas que componen el currículum de esta especialidad como lenguaje musical, coro, orquesta, música de cámara, piano complementario, armonía, historia de la música y análisis.

En la investigación, Luis Sánchez ha subrayado que “pese a las dificultades que tienen las personas ciegas para el estudio de la mano derecha ante la imposibilidad de comprobar por medio de la vista el desplazamiento correcto del arco por las cuerdas o los obstáculos para incorporarse en una orquesta, debido a la necesidad de memorizar todo el repertorio y los movimientos de arco, estos alumnos no precisan un programa distinto al del resto de alumnos videntes, sino que son necesarias diversas adaptaciones a nivel de metodología. Algunas de las buenas prácticas, recursos y estrategias metodológicas que concreta el compendio son utilizar señales acústicas, intensificar el trabajo del oído, reforzar la memoria muscular y nemotécnica, considerar un mayor contacto físico con el alumno para el aprendizaje de las diferentes cuestiones posturales y movimientos técnicos, así como para los inicios emplear el tutor-guía, las guías de arco o referencias en el diapasón concretamente pequeños círculos de metal que marquen las distintas alturas, entre otras”. 

Para el autor, esta tesis doctoral “es una herramienta para guiar y aconsejar a docentes de cualquier instrumento musical con personas invidentes. En ella se proponen muchos planteamientos que son trasladables a los alumnos de violín con visión, ya que enriquecen la enseñanza de este instrumento”. El trabajo, en el que han colaborado los Centros de Recursos Educativos (CREs) de la ONCE y agrupaciones musicales de Valencia, Madrid, San Sebastián, Córdoba, Vigo y Huelva, además de Egipto y Argentina, que incluyen personas con esta discapacidad visual, alumnos ciegos y familiares, así como diversos profesores y especialistas de este ámbito, ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude.