El Campus de Los Dolores ha acogido una conferencia organizada por la Consejería de Salud y la Facultad de Enfermería sobre los avances científicos en materia de VIH, en la que se ha resaltado que una persona que vive con este virus, gracias a los avances en la medicación pronto deja de poder transmitirlo, pero es necesario eliminar el estigma social y lograr que se hagan más pruebas.

26 Noviembre 2019

Los futuros profesionales de la enfermería aprendieron que cuando el VIH está indetectable no se puede transmitir

 

Cartagena, 25/10/2019

La doctora María Antonia Belmonte, profesora de la UCAM y técnico de salud pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Dirección General de Salud de la Comunidad Autónoma, ha realizado en el Campus de la Universidad Católica San Antonio en Cartagena un repaso de la evolución del tratamiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana para los alumnos del Grado en Enfermería.

 

Durante esta acción formativa, celebrada por la proximidad del Día Mundial de Lucha contra el SIDA, Belmonte ha subrayado que la Región de Murcia y España “están cumpliendo los objetivos marcados por ONUSIDA para la erradicación del VIH” de que el 90% de las personas diagnosticadas esté en tratamiento y el 90% de ellas haya conseguido una carga viral indetectable y, por lo tanto, no pueda transmitir el virus. Pero ha explicado que el problema está en la dificultad de cumplir el objetivo de que el 90% de la población que vive con VIH esté diagnosticada, pues “al tratarse de un virus asintomático, en el 13,7% de los casos se descubre cuando ya el sistema inmunológico está muy debilitado, y esto se debe a la necesidad de incrementar las pruebas de descarte de esta infección que a veces no se hacen por un estigma social injustificado, porque para esto no hay poblaciones de riesgo, sino que cualquiera puede ser vulnerable a esta infección”.

 

En este sentido, la doctora ha explicado que gracias a los avances en los tratamientos, no sólo se han reducido el número de pastillas que tiene que tomar un paciente diagnosticado con VIH y la toxicidad de las mismas, sino que se logra una esperanza y calidad de vida similar a la de aquellas personas que no tienen esta infección, siempre que cumplan con lo indicado en el seguimiento médico. Belmonte ha añadido que el siguiente objetivo es que el 90% de las personas que viven con este diagnóstico puedan vivir con calidad de vida.